miércoles, 23 de julio de 2008

Rojo


¿Porqué la felicidad nos pasa desapercibida en el segundo mismo en que la estamos viviendo, y luego toca revivirla a punta de recuerdos? ¿Quién nos metió en la cabeza que la felicidad, para ser reconocida, debía ir vestida de felicidad, con un letrero luminoso diciendo: hey estoy aquí. Soy la felicidad, disfrútame?
Se habían relamido y chupado su fatiga de amor hasta saciarse. Ese día ella había definido a Él como una fuerza suave. Él había confiado en ella su color, al sentirle las borrascas de su cuerpo. Definitivamente era roja. Aquella tarde habían decidido pintar las paredes de su casa de color del amor, del corazón, de las rosas, del fuego, de sus sexos, de sus bocas, de sus lenguas. Habían decidido pintarlas de rojo.


De los amores negados
Ángela Becerra

1 comentario:

Jobsky dijo...

Esta entrada estuvo genial ... un abrazo . Escribeme no seas ...